Estaba Groucho Marx en una reunión de la alta sociedad, cuando vió que había una señora especialmente bien vestida. Se acercó a ella y le preguntó:
- Señora, ¿se acostaría usted conmigo por mil millones de dólares?
- Por supuesto
- ¿Y por cinco dólares?
- ¿Pero quién se ha creído que soy?
- Eso ya me ha quedado suficientemente claro en la primera pregunta; ahora estamos discutiendo precios.


